martes, 4 de mayo de 2010

PASO DE LOS TOROS




Hay bebidas a las que hay que coger el punto. La cerveza, el café solo, la sidra incluso. A veces lleva años el darte cuenta de lo que te estabas perdiendo, o no, puede ser que esa bebida fuese ideal en ese momento justo, ni antes ni después.


Algo parecido me pasa con la tónica. Hasta hace pocos años no había sido santo de mi devoción, pero ahora he de decir que sí, que me gusta!. Puede que mis papilas gustativas hayan alcanzado su grado de madurez necesario y que la ginebra Bombay Saphire haya hecho el resto pero he de decir que he avanzado un paso más en mi escala de valores.
Pensando en esto me dije: “ voy a postear el origen de la tónica”. Y eso iba a hacer hasta que investigando por ahí encontré algo más interesante: La historia del agua tónica Paso de los Toros.

Paso de los Toros es una ciudad del centro de Uruguay, situada al lado del Río Negro. Debe su nombre a que era zona de paso obligado para cruzar el río, donde los baquianos (guías) que ayudaban a las carretas y a las tropas a atravesarlo eran conocidos como hombres toro por su fuerza y valor. En principio era un pueblo, hasta que en 1953 logró la categoría de ciudad.
Fue en esta tierra donde se originó la popular agua tónica.
Su inventor fue Rómulo Magnini, estudiante de química que allá por 1920 se instaló en el pueblo con una pequeña fábrica de soda donde al principio producía jabones para en 1926 dedicarse por completo a la elaboración de gaseosas. Fue en esa época cuando conoció a Jorge Jones, un inglés orgulloso de las cada vez más populares tónicas británicas. La inglesa Bull Dog era la única que llegaba a Uruguay por aquel entonces. Jones desafió al uruguayo a fabricar un agua tónica de calidad semejante.

Magnini no conocía los componentes pero Jones sí, sólo que no las proporciones, por lo que se pasaron meses probando hasta que lo consiguieron. Gran parte de la fórmula tiene los elementos clásicos de cualquier tónica, en particular la quinina, alcaloide utilizado para combatir la malaria y que le da su sabor amargo. Magnini comenzó a fabricar el agua tónica, que en principio fue bautizada como “Príncipe de Gales” y fue un éxito en el pueblo. Su fama llegó hasta Durazno, ciudad que se encontraba al otro lado del río y siguió creciendo, por lo que su inventor le cambió el nombre para homenajear al pueblo donde la había creado: Paso de los Toros.

La distribución cada vez era más amplia en el territorio al punto que el centenar de empleados de la fábrica no daba abasto, y Magnini carecía del capital necesario para ampliarla, por lo que se asoció con dos hombres ricos de Durazno y fundaron la Sociedad Anónima Agua Tónica Paso de los Toros. Además pusieron en venta acciones en el pueblo, a diez pesos cada una. A principios de 1950 la demanda capitalina era tan alta que se construyó una fábrica en Montevideo.

En 1955 llegaron a Paso de los Toros unos representantes de Pepsi Cola que ofrecían mucho dinero por las acciones de la fábrica. Los habitantes del pueblo las vendieron encantados y poco a poco fueron consiguiendo la mayoría de la empresa hasta que el accionariado de Magnini quedó en minoría. Crear la S.A fue su gran error. El 14 de Febrero de 1955 Paso de Toros S.A pasó a ser propiedad de Pepsi, y también su fórmula secreta. Aquello fue un golpe muy duro para Magnini, que murió dos años después. En 1962 PepsiCo. compró la planta Paso de los Toros y crea Pepsi Cola Interamericana S.A, incorporando el agua tónica como un producto más de su empresa.

Nada quedó para los descendientes de Magnini, cuyo dinero por la venta de las acciones les sirvió para comprarse una casa y poco más. La dos únicas muestras de gratitud de la multinacional fue la creación de una planta en la ciudad alemana de Colonia y bautizada “ Rómulo Magnini” y la oportunidad de que uno de sus nietos pudiera trabajar en la empresa.

Quienes recuerdan la bebida original aseguran que la tónica Paso de los Toros actual no se parece en nada a la bebida de su inventor. Todos coinciden en destacar sus propiedades medicinales. El agua utilizada por Magnini para elaborarla, era sacaba de un pozo. Se dice que ese agua tenía reflejos azules y que en su superficie brillaba la esencia de naranja utilizada para su preparación. Ese era el único ingrediente conocido por el pueblo, ya que muchos de sus habitantes eran contratados para pelarlas, haciéndolo con unos ralladores parecidos a los de la cocina, utilizaban sólo la cáscara y luego regalaban las naranjas peladas de modo que todo el pueblo comía naranjas gratis.
El pozo aún sigue allí, sellado, en medio de las abandonadas instalaciones de Paso de los Toros, dónde la ciudad homenajeó a Rómulo Magnini con una calle que lleva su nombre. Aunque esto, después de todo lo que hemos contado, nos deja un amargo regusto final.

Como la tónica.

1 comentario:

  1. Mi tónica favorita, he de decir.
    En Argentina es casi producto nacional. Pero no tenía ni idea de la historia que había detrás.
    Muy interesante!

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