martes, 3 de agosto de 2010

MORENEO

Madre mía cuanto hacía que no pasaba por aquí. Esto es imperdonable, sobre todo para mi legión de fans, por supuesto. Ellos son lo primero.


Existen, a mi modo de ver, un montón de cosas, personas, actitudes, modas etc, que están sobrevaloradas. Veáse Coldplay, el Iphone, la sinceridad o los informáticos.
Hoy voy a hablar de otro aspecto que sufre lo mismo que los ejemplos anteriores y que además encaja perfectamente en este período estival.
EL MORENO , TOMAR EL SOL, TOSTARSE O COMO QUERÁIS LLAMARLO.

Yo lo llamo “moreneo”.

La gente que me conoce sabe de mi aversión al Sol. Quizá sea, simplemente porque nunca me ha gustado sentir como mi cuerpo se dora ante mis ojos, sin ningún tipo de oposición al respecto.
El estar moreno podría definirse como un estado de bienestar social. A la gente le encanta estar bronceada, es más, les “chifla” que se lo digan. Es como esa persona que ha estado a dieta 3 semanas a base de sopas de verdura ( dieta de la sopa) y que tras ese interminable periplo, se encuentra con un conocido que le dice: “ anda, como has adelgazado”. La gratitud del receptor/a del elogio (inmensa)es, para mí, equivalente, si bien la facilidad por conseguir lo uno, o lo otro depende, claro está, del esfuerzo y dedicación del individuo en cuestión.

Hace tiempo que reduje mi ritual playero a algo testimonial. Odio el momento Factor X en el que mi cuerpo es embadurnado de crema protectora. Me siento como si estuviera siendo condimentado para un futuro banquete en el que yo, por fin, seré el personaje principal. El caso es que una vez untado, me encuentro desubicado. El bullicio a mi alrededor me impide pensar con claridad. A mi derecha, una familia de 15 personas con todos los bártulos playeros del mercado: sombrilla, sillas plegables, nevera, cubos, palas, radio con una única emisora cañí, la revista Cuore, la abuela vestida de riguroso luto etc.

A la izquierda tenemos un grupo no menos numeroso de jóvenes aprendices de machos y hembras totalmente imberbes, tanto ellos como ellas, que tumbados todos en una misma dirección y asemejándose a los radios de una bicicleta juegan a las cartas, más concretamente al “Mentiroso”. Para los que no lo sepáis, dicho juego consiste en repartir toda la baraja( podrían ser 2 o tres, dependiendo del número de jugadores) entre los participantes, de entre los cuales uno de ellos apostará cierto número de cartas a un número de la baraja, y las pondrá boca abajo en el centro. Por ejemplo, “ 3 sietes”. Si el jugador que hay a continuación se lo cree, pues seguirá tirando sietes si dice la verdad u otra carta si miente. Una vez alguien desconfíe pues se levantan las cartas; si estaba en lo cierto pues el mentiroso se lleva el montón y si por el contrario sus sospechas eran infundadas, pues tendrá que cargar con el taco de cartas. Simple, verdad?

Ojo!, mientras escribo esto tres de los chicos han salido corriendo como gamos y se han tirado en el agua salpicando a toda persona q se cruzase en su camino!. Murmullos de desaprobación predominan en la orilla mientras los chavales, triunfantes, se dirigen a sus toallas con la cabeza bien alta.

La orilla de la playa es un ecosistema aparte. Ahí conviven un variado elenco de personas. Se encuentran niños por todas partes. Los más pequeños están sentados en la arena y se estremecen cuando son remojados por los resquicios de lo que en algún momento fue una ola de gran tamaño. Los que ya son más mayores construyen un fuerte, una balsa o unos cuantos castillos que resisten estoicamente los primeros envites salados para la larga sucumbir ante la incesante fuerza de la naturaleza. También podemos encontrarnos con amorosas parejillas que juegan a las palas o con abuelos o abuelas que pasean con calma y que reaccionan violentamente ante cualquier salpicadura cercana, sobre todo si ese acto implica a su cuero cabelludo.

Esa masificación, ese alboroto, esa ausencia de tranquilidad y esa constante presencia del Sol convierten mi estancia playera en un infierno. Y es por eso que trato de buscar mil excusas cuando la gente me invita a un irrechazable plan de moreneo y agua tibia mediterránea.

Con lo bien que se está en una terracita, con un libro y una clara bajo una sombrilla de esas de propaganda..

Mientras tanto, me encuentro con una amiga que lo primero que me dice al verme es :” Pero Sergín, como estás tan blanco? Hay que venir más a la playa hombre!”.
La contestación, me la trago. La sonrisa, la esbozo. Los ojos, entornados. El cuerpo, ardiendo.

martes, 4 de mayo de 2010

PASO DE LOS TOROS




Hay bebidas a las que hay que coger el punto. La cerveza, el café solo, la sidra incluso. A veces lleva años el darte cuenta de lo que te estabas perdiendo, o no, puede ser que esa bebida fuese ideal en ese momento justo, ni antes ni después.


Algo parecido me pasa con la tónica. Hasta hace pocos años no había sido santo de mi devoción, pero ahora he de decir que sí, que me gusta!. Puede que mis papilas gustativas hayan alcanzado su grado de madurez necesario y que la ginebra Bombay Saphire haya hecho el resto pero he de decir que he avanzado un paso más en mi escala de valores.
Pensando en esto me dije: “ voy a postear el origen de la tónica”. Y eso iba a hacer hasta que investigando por ahí encontré algo más interesante: La historia del agua tónica Paso de los Toros.

Paso de los Toros es una ciudad del centro de Uruguay, situada al lado del Río Negro. Debe su nombre a que era zona de paso obligado para cruzar el río, donde los baquianos (guías) que ayudaban a las carretas y a las tropas a atravesarlo eran conocidos como hombres toro por su fuerza y valor. En principio era un pueblo, hasta que en 1953 logró la categoría de ciudad.
Fue en esta tierra donde se originó la popular agua tónica.
Su inventor fue Rómulo Magnini, estudiante de química que allá por 1920 se instaló en el pueblo con una pequeña fábrica de soda donde al principio producía jabones para en 1926 dedicarse por completo a la elaboración de gaseosas. Fue en esa época cuando conoció a Jorge Jones, un inglés orgulloso de las cada vez más populares tónicas británicas. La inglesa Bull Dog era la única que llegaba a Uruguay por aquel entonces. Jones desafió al uruguayo a fabricar un agua tónica de calidad semejante.

Magnini no conocía los componentes pero Jones sí, sólo que no las proporciones, por lo que se pasaron meses probando hasta que lo consiguieron. Gran parte de la fórmula tiene los elementos clásicos de cualquier tónica, en particular la quinina, alcaloide utilizado para combatir la malaria y que le da su sabor amargo. Magnini comenzó a fabricar el agua tónica, que en principio fue bautizada como “Príncipe de Gales” y fue un éxito en el pueblo. Su fama llegó hasta Durazno, ciudad que se encontraba al otro lado del río y siguió creciendo, por lo que su inventor le cambió el nombre para homenajear al pueblo donde la había creado: Paso de los Toros.

La distribución cada vez era más amplia en el territorio al punto que el centenar de empleados de la fábrica no daba abasto, y Magnini carecía del capital necesario para ampliarla, por lo que se asoció con dos hombres ricos de Durazno y fundaron la Sociedad Anónima Agua Tónica Paso de los Toros. Además pusieron en venta acciones en el pueblo, a diez pesos cada una. A principios de 1950 la demanda capitalina era tan alta que se construyó una fábrica en Montevideo.

En 1955 llegaron a Paso de los Toros unos representantes de Pepsi Cola que ofrecían mucho dinero por las acciones de la fábrica. Los habitantes del pueblo las vendieron encantados y poco a poco fueron consiguiendo la mayoría de la empresa hasta que el accionariado de Magnini quedó en minoría. Crear la S.A fue su gran error. El 14 de Febrero de 1955 Paso de Toros S.A pasó a ser propiedad de Pepsi, y también su fórmula secreta. Aquello fue un golpe muy duro para Magnini, que murió dos años después. En 1962 PepsiCo. compró la planta Paso de los Toros y crea Pepsi Cola Interamericana S.A, incorporando el agua tónica como un producto más de su empresa.

Nada quedó para los descendientes de Magnini, cuyo dinero por la venta de las acciones les sirvió para comprarse una casa y poco más. La dos únicas muestras de gratitud de la multinacional fue la creación de una planta en la ciudad alemana de Colonia y bautizada “ Rómulo Magnini” y la oportunidad de que uno de sus nietos pudiera trabajar en la empresa.

Quienes recuerdan la bebida original aseguran que la tónica Paso de los Toros actual no se parece en nada a la bebida de su inventor. Todos coinciden en destacar sus propiedades medicinales. El agua utilizada por Magnini para elaborarla, era sacaba de un pozo. Se dice que ese agua tenía reflejos azules y que en su superficie brillaba la esencia de naranja utilizada para su preparación. Ese era el único ingrediente conocido por el pueblo, ya que muchos de sus habitantes eran contratados para pelarlas, haciéndolo con unos ralladores parecidos a los de la cocina, utilizaban sólo la cáscara y luego regalaban las naranjas peladas de modo que todo el pueblo comía naranjas gratis.
El pozo aún sigue allí, sellado, en medio de las abandonadas instalaciones de Paso de los Toros, dónde la ciudad homenajeó a Rómulo Magnini con una calle que lleva su nombre. Aunque esto, después de todo lo que hemos contado, nos deja un amargo regusto final.

Como la tónica.

viernes, 23 de abril de 2010

EL NIÑO BOMBILLA




Como mañana es el cumpleaños de una gran amiga que ahora mismo reside en el "Nuevo Continente", quería dedicarle una de mis historietas con final fatal, para desearle que sea feliz, un año más jeje.



Ocho meses y cuatro días
fue el período de gestación,
hasta que por fin se alumbró
al primer niño bombilla.

Dos finos hilos de cobre
daban lugar a sus ojos,
y entre su par de pulmones
un corazón de seis voltios.

A pesar de la desgracia
de su humilde condición,
comprobó su importancia
en los casos de apagón.

Sus padres, locos de amor
y ebrios de felicidad
redujeron un montón
su gasto en electricidad.

Sin embargo había momentos
que se sentía repudiado.
En el cine por ejemplo
no recuerda haber entrado.

Aunque su vida pareciera
en cierto modo ideal,
en sus noches en vela
deseaba ser normal.

Cuantas cosas podría
haber llegado a alcanzar,
pero el ser niño bombilla
le impedía destacar.

Hasta que un día cualquiera
sus problemas de micción
conllevaron la extracción
de un riñón y de la uretra.

En ese preciso momento
todo fue cuesta abajo.
Se pasó todo el tiempo
enganchado a un aparato.

Y a medida que los años
comenzaban a expirar,
su potente halo de luz
perdía toda intensidad.

El viejo bombilla fue enterrado
en el panteón familiar
Y rezaba su epitafio:
“Muchas gracias por brillar”.




Felicidades Azulilla!!!


viernes, 16 de abril de 2010

MI PRIMER RECUERDO



Mi primer recuerdo tuvo lugar un día cualquiera de 1984. Ya ha llovido desde entonces, pero en aquella época tenía yo la tierna edad de 5 años.

No sé si es un recuerdo tardío y si mi vida hasta esa fecha estaba carente de emociones fuertes, pero no puedo acordarme de ningún suceso anterior al que os voy a relatar.

Vivía yo en casa de mis padres, en lo que por aquella época era el barrio marinero de la ciudad. Mi colegio se encontraba a 3 minutos andando de casa y junto a él se erigía un cerro que los niños, en horas no lectivas, solían frecuentar para practicar todos los tipos de juegos que por aquél entonces estaban tan en boga; la pelota, la goma, la comba, el disco( ahora conocido como frisbee), el escondite, la”quema”(o balón prisionero), etc.

En periodo estival, dicho cerro, llamado La Atalaya y dónde unos cuantos años más tarde Chillida daría forma al “Elogio al Horizonte”, era frecuentado en masa por familias del barrio que junto con sus niños y todo un arsenal de toallas, sombrillas, capazos, cochecitos y demás parafernalia se disponían a pasar el día al amparo del astro rey.

Uno de esos días, había ido con mi madre y mis abuelos a tomar el Sol. Una vez instalados, refiriéndome a ellos, por supuesto, fui a reunirme con mis amigos. Éramos siempre los mismos, 4 ó 5 compañeros de clase que nos juntábamos cada día y jugábamos a los juegos anteriormente mencionados, entre otras cosas. Esa fatídica tarde, decidimos jugar al escondite. Tras “cortar el hilo”(*), elegimos por el siempre fiable método del “pinto pinto gorgorito” a la persona que se quedaría contando hasta 10. Ese día le tocó a mi querido amigo del alma Juan José. Una vez se dio la vuelta y se tapó los ojos todos corrimos raudos y veloces en distintas direcciones hacia el arbusto más cercano (éramos así de listos) y una vez en nuestros puestos, observábamos como Juan José oteaba al horizonte con su mano derecha como si con ello viera las cosas más claras.

Detrás del arbusto, seguía las evoluciones de mi amigo cuando algo más importante captó mi atención. Una avispa se había posado en mi abdomen, a la altura del apéndice. Cabe destacar que dado el sofocante calor no llevaba puesta la camiseta por lo que los leves movimientos del insecto eran percibidos por mí como un cosquilleo de terror. El ser descubierto pasó a ser secundario y sólo quería librarme de ese bicho cuanto antes, incrementándose mi grado de nerviosismo al ver que la avispa parecía haber encontrado en mi barriga un hábitat cuanto menos óptimo. Por esa razón decidí acabar con la espera y le di un manotazo, con sus funestas consecuencias. Al ver como la amenaza se cernía sobre ella, la avispa reaccionó como reacciona cualquier animal: defendiéndose.

Y su defensa fue mi ruina, ya que su aguijón se introdujo en mi vientre causándome un tremendo dolor que desembocó en llanto y en una carrera interminable hacia donde se encontraban mi madre y mis abuelos.
En ese momento una nube de personas hizo un corro a mi alrededor y las sugerencias acerca de cuál sería el remedio a utilizar no tardaron en aparecer:

- Échale vinagre que es buenísimo!.
- Pues yo he oído que es mejor frotarle una corteza de tomate.
- La sidra es mucho mejor. A mi nieto le pasó y le bajó mucho la hinchazón!
- Yo tengo sidra!!!

Al final fue la sidra la que se llevó el gato al agua y mi madre mojó un kleenex con nuestra bebida más internacional y lo aplicó sobre ese granito enrojecido que tan famoso me había hecho.

No me acuerdo muy bien que sucedió después, pero no me quedó cicatriz ni nada, por lo que si algún día molestáis a una avispa, a una gaviota o incluso a un avestruz, saber que el remedio al picotazo puede ser el zumo fermentado de la manzana.
Aunque siempre es recomendable que en vez de hacer la vida imposible a la fauna autóctona, os deleitéis con el sabor de semejante brebaje.



(*) Cortar el hilo: Dícese del acto simbólico en el que uno de los niños junta sus dos dedos índice y otro de ellos los separa en una acción similar a un corte, con el significado de que una vez hecho esto, nadie más podrá jugar al pasatiempo establecido.





lunes, 12 de abril de 2010

¿POR QUÉ?



Estaba yo haciendo tonterías con la guitarra. Ya sabéis, una secuencia de acordes e improvisación con la voz mientras salían de mi boca cosas sin sentido pero que poco a poco fueron enlazándose y cobrando forma.




Me puse a escribir lo que se me ocurrió y salió esto. La melodía es muy mala, pero la letra me gustó jajaja.




El momento guitarra es el mejor del día.






Hace ya, bastante tiempo
me dio por buscar
un lugar, alejado del centro
donde no pueda llegar
la gente en metro,
y se tenga q esforzar
por encontrarme.

¿Por qué?
Porque me viene bien.
¿Por qué?
Porque así sabré quién en realidad
me quiere ver.

Tenía una novia
de más o menos mi edad
con una duda existencial.
La historia fue, que tenía un ex.
Y no sabía bien
si me quería a mi
o le amaba a él

Por qué?
Yo no lo sé.
Por qué?
Porque en su presencia
ella se comportaba tal y como es.

Que le vamos a hacer,
tras tantos años
de calmar nuestra sed.
Apoyado en la pared,
con fuego en las manos,
en tono digno le dije yo:
“pues toma una decisión”.

¿Por qué?
Es lo mejor.
¿Por qué?
Porque donde no caben dos no caben tres.

Lo peor
fue que la tomó.
Y le llevó más tiempo
del que me esperaba,
claro que pensaba
que el afortunado
sería yo.

¿Por qué?
Por cómo me comporté
¿Por qué?
Porque hay cosas que pasan y a mí nunca me pueden suceder.

Fue duro de superar,
más por la costumbre
que por el hecho de volver a empezar.
Y si se trata de amar
mi memoria me advierte
que a veces es conveniente no olvidar.

¿Por qué?
Para no recaer.
¿Por qué?
Porque lo que parece
muchas veces sencillo,no lo es.

Al final, el precio de madurar
es aquello que ahora está de actualidad.
Yo que en realidad , siempre mostré
ante tal sensación un fingido desdén .

¿Por qué?
Cuestión de no ceder.
¿Por qué?
Porque aún me queda mucho que aprender.






jueves, 8 de abril de 2010

ZAMBULLIRSE





¿A quién no le gusta zambullirse?


Tirarse de cabeza a la piscina en una tarde de calor.
Devorar las páginas de un libro.
Escuchar a Love mientras cierras los ojos y mueves los labios .
Dar rienda suelta a tu imaginación.
Opinar cuando sabes, escuchar cuando no.


Todo en esta vida consiste en eso.


A veces cuesta más, es cierto, pero quién se ha arrepentido alguna vez de darse un buen chapuzón?.

Lo que quiero decir es que para llegar a algún lugar, para alcanzar un grado de satisfacción personal, para sentirse bien de verdad, hay que mojarse.
Y ello se consigue con un primer paso.
Y luego otro.
Y así sucesivamente.


Este blog es una muestra de ello.